Unico (Post-it para el alma)

31 10 2007

He vuelto. A diferencia de los clásicos, no estaba ni muerto ni de parranda, amen de otros aforismos igual de anacrónicos en el sendero humano de las memorias. Voy a exponer breve y sucintamente los motivos que me retiraron más de un mes de este espacio.
 
Si se ha leído el blog con regularidad, pudieron dar fe de un acontecimiento que, quizás no haya pasado a mayores en realidad, pero me ha dado una valiosa lección: no esperes poner la otra mejilla a sabiendas que vas a recibir un gancho al hígado. Puesto que nunca es bueno escribir con tanta ponzoña y dolor en la sangre y el espíritu, dejé este espacio esperando que se calmaran las aguas en mi entorno (el laboral particularmente), cosa que finalmente así ocurrió.

 Ya no voy a entrar en más detalles al respecto. Por fortuna, he encontrado en mis fieles amigos llamados letras (si el perro es el mejor amigo del hombre carnal, las letras deben serlo de la psique del mismo) algo de consuelo en este valle de lágrimas, citando a las fórmulas propias del ora pro nobis.

 Para desestresarme un poco, he tomado una rutina: tomar el primer objeto susceptible de ser escrito en su superficie y escribo; impelido por una fuerza misteriosa (la misma que debió sentir Julián Carax en La sombra del viento), brotan como por arte de magia ideas, que luego se traducen en pequeños retazos. Retazos de post-it que vuelan impolutos en el cielo viciado de una oficina de treinta metros cuadrados, esperando ser libres.

Y tengo fe en que algún día lo conseguirán.

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Feliz no cumpleaños (seis y seis=24)

13 09 2007

Podrá sonar como una ironía- pensé justo cuando eran las seis de la mañana de mi día de no-cumpleaños número veinte y cuatro- pero el día en que debería estar más satisfecho que nunca sería, sin duda, un día como otros. Como el martes de oficina, el jueves de tráfico o el viernes de vodevil.

 Pero no, justamente es mi no-cumpleaños, 24 horas que se antojan como de alimento para el ego, de mañanitas, de regalos, homenajes hipócritas e insulsos en mi honor (¡ja!), tanto del que alguna vez me dio una palmada en la espalda como del que clavó un viperino puñal sobre ella. Cosas del género humano. Han pasado apenas doce horas y el Gólgota de la traición se ha encarnado en casi todos los primates que se hacen llamar mis amigos.

 El veinte y cuatro, número casi tan perfecto como el pi o algún otro divertimento matemático de esta especie. 24 horas tiene el día, 24 horas vivimos, pensamos, creemos, matamos células y a nosotros mismos (lentamente), alimentamos nuestra propia ataraxia y a nosotros mismos, consumimos nuestra vida y a nosotros mismos; 24 salvas de cañón, 24 expectativas, 24 oportunidades. Han sonado dieciocho disparos al aire y sí, todo sigue igual de inmutable que siempre. Si tuviera un brazo sobre el que llorar, quizás no sea el tuyo, amigo mío.

 Hora 23. Y por aquí sigue sin pasar nada. El doce de septiembre de mi no-cumpleaños número veint

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El post más corto

1 09 2007

Aunque no lo crean, efectivamente hoy tembló.En San Lázaro y en La Paz.

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¿Sentencia de muerte?

20 08 2007

 En fechas recientes, el mito de la democracia perfecta en México, la que era alabada por los cantores de las glorias de la revolución, está más débil que nunca. Quizás no en peligro de ser desterrada como una alternativa de gobierno, como sugeriría el título de este post, pero si bastante golpeada. El debate comienza a cobrar mayor vigencia: ¿los partidos políticos han muerto como alternativa de organización ciudadana y representación popular dentro de la cosa pública?

 Dos ejemplos contrastantes han dominado el panorama político-electoral a últimas fechas. El norte y el sur, el alfa y la omega, Baja California y Oaxaca. Mientras en un lado las alternativas electorales eran para el ciudadano de a pie como para taparse las narices a la hora de ir a votar, en otro lugar, a miles de kilómetros, simplemente, citando a Saramago, no murió nadie. Ni Ulises Ruiz, ni Calderón, ni la APPO, ni AMLO, ni otros tantos actores, pudieron alentar la participación electoral.

 Sin embargo lo más grave no fue el aparente triunfo de la apatía y el abstencionismo, sino el hecho de que las plataformas políticas parecen no satisfacer las demandas que una sociedad democrática exige, ante el maquiavelismo de unos y la genuflexión de otros. Lo mismo da si nos gobierna un Mesías (tropical o no) que un espécimen digno de Alicia en el país de las maravillas (no la de Lewis Carroll, sino la que escribió un Nóbel colombiano) o un excéntrico que gusta de los chalecos de pene de burro. Las propuestas, ideas, plataformas y acciones parecen haber pasado al basurero de las buenas costumbres para dar lugar a la calumnia, al “tú eres un peligro para México”, al tirar la piedra y esconder la mano, a la retórica simplona del conformismo político del “uno de tres”, tan en boga el año pasado.

 Quizás parezca que no he descubierto el hilo negro o inventado el agua tibia. Lo admito y sé que se han escrito ríos de tinta al respecto. Vienen unos y se van otros más, pero la problemática sigue, pero ¿quién es el verdadero culpable? ¿La ciudadanía? ¿Los partidos? ¿La clase gobernante? ¿Los medios? ¿La oposición? ¿Las instituciones? ¿El clero? ¿Los empresarios?; en lo personal, lo atribuyo a la falta de visión y honestidad de todos los actores mencionados anteriormente, desde el empleado de gobierno que hace sus negocios ilícitos “por debajo del agua” hasta el gobernante que en un ataque de ego reitera que él es el que manda, pero con una convicción digna de un hombre que ve una alcachofa, pasando por otros tantos que buscan en el río revuelto sacar su ganancia de pescadores: la cúpula eclesiástica que busca, irónicamente, expiar sus culpas divinas mediante complejas redes de complicidad, los empresarios que buscan pagar menos y ganar (y evadir) más, los delincuentes de cuello blanco y conciencia negra, los medios que nos venden el soma de que todo va de maravilla, los (ex)presidentes que siguen sangrando al erario amén a sus días de gloria, la derecha explotadora, la izquierda sumisa, el centro inexistente… et al.

 La democracia, señores, no basta con ir cada tres o cada seis años a las urnas y sacrificar tres minutos de nuestra existencia en marcar una papeleta con nombres y logotipos que en realidad no nos dicen nada. No es ir a solicitar un documento de identificación que solo le va a servir al joven promedio para las francachelas en el “antro” de su preferencia. Mucho menos es imponer en la ciudadanía, a costa de lo que sea, el dogma de que somos los más capaces en el municipio, el estado, el país o en la enésima galaxia; la democracia es, construir con hechos y congruencia, sobre todo mucha congruencia con nosotros mismos, un camino común y homogéneo para que el barco que llamamos México llegue a buen puerto. Como colofón, huelga mencionar que alguna vez leí que hace algunos años la portada de la revista Time rezaba la frase ¿Ha muerto Dios? Espero nunca ver, en alguna publicación, la misma pregunta, pero relativa a la democracia. 

Viva México y feliz primer aniversario de este guiñapo de bytes que suelo llamar blog.

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Acróstico de un cupido falaz 1

15 08 2007

Atacas.

Mantienes.

Acechas.

Niegas.

Traicionas.

Encañonas.

¿Cuándo vas a jalar del gatillo de esta dulce ironía?

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74 o Los galimatías de un censo o Caldo de pollo para el INEGI

29 07 2007

Antes de continuar, pido una atenta disculpa a los lectores de este espacio por el breve receso de verano que se tomó este blog. Sí, ya se que debí escribir algo sobre el estrepitoso ¿fracaso? de la decepción nacional, la misma que se anunciaba sería tan peligrosa como los piratas del Caribe o los caballeros aztecas, ¿o por qué no ya entrados en gastos hablar del “coopelas o cuello” de Zhenli Ye Gon?.

Ahora el asunto que me ocupa en lo personal, y del que he decidido sacar varias reflexiones es sobre mi reciente incursión en el mundo laboral en un programa de INEGI conocido como el Censo Agropecuario; Sin duda muchos de nosotros habremos sido partícipes de los programas de esta institución, pero ahora con una pequeña diferencia: los datos ahora se comenzaron a recabar con una PDA. Y aquí es donde entro en escena.

Primero que nada, dentro de mis funciones como técnico informático municipal (título bastante macarrónico si consideramos que el reino de los bytes no es de este mundo) estaba el impartir una breve capacitación sobre el aparato de marras a las personas encargadas de levantar la información. Cabe señalar que el censo consta de dos etapas: una donde se recaban los datos del universo de trabajo (enumeración), concluida recientemente, y la segunda, que empieza en octubre, que es el censo estrictamente hablando.

Como era de esperarse, hubo de todo. Personas con vasta experiencia en estos menesteres pero que no pudieron con la PDA ni en tiempos extras, benjamines recién curtidos en las tareas de campo y de ciudad, que hicieron bien su trabajo con la misma, y por supuesto, interminables zacapelas entre su servidor y los educandos al respecto. Esta situación me hizo pensar: ¿de verdad el hombre podrá adaptarse por completo a la tecnología como herramienta cotidiana de trabajo? (que no de ocio)

Por supuesto, esta situación provocó que no todo saliera como se había esperado. Entre las imprecisiones cometidas producto de los atavismos respecto al aparato y la necedad de quienes porfiaban en inventar de nuevo el agua tibia, el resultado fue un pastiche de números que unos y otros trataban de cuadrar de la manera más coherente posible; ¿Resultado? Una pequeña zacapela de un servidor con alguien que no se había tomado la molestia de leer una nota incrustada en un archivo que le mandé al respecto. No hard feelings. (Ugalde dixit)

Para concluir este post que debió de salir hace una semana, y que circunstancias ajenas a su servidor han retrasado su salida hasta el día de hoy, quiero ¿presumir? que me ratificaron en el programa (el contrato se me vencía el martes), y, por si fuera poco, vamos a tener que lidiar de nuevo con la PDA para la segunda etapa del proceso. Así que aun queda tela de donde cortar. Por lo pronto, me despido con la siguiente cita de un servidor. Y espero no atrasarme más con el blog.

¿Saben qué?- dije en una ocasión- creo que de todo esto voy a hacer un libro. Y ya tengo el título: Caldo de pollo para el INEGI.

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73 o ¿Qué es la tecnología?

8 07 2007

En meses pasados, hablaba de la necesidad de impulsar en los profesionales de la informática una nueva cultura respecto a la tecnología y sus implicaciones en el quehacer cotidiano de la humanidad. El presente post retoma esta idea y además, dicho sea de paso, abre el ciclo para Deus ex machina, otro de los proyectos quijotescos del autor.

¿A partir de qué momento el hombre descubrió en sí mismo la capacidad de transformar su entorno? Si nos remitimos al punto de vista meramente antropológico, el círculo vicioso que empezó desde las primeras evidencias de escritura, y continua hasta hoy día con Internet y las nuevas posibilidades que se abren, empezó a formarse a partir del momento en que entra en escena la capacidad de raciocinio del homo sapiens y sus antecesores. A raíz de la misma, pudieron echar raíces diversos conocimientos que formaron el caldo de cultivo de lo que actualmente conocemos como ciencia, cuya aplicación inmediata permitió el surgimiento de ideas, creencias, objetos, idiosincrasias, metodologías… y tecnología.

Actualmente la palabra tecnología suele remitirnos erróneamente a objetos pequeños, de gran capacidad de “memoria” y asequibles a casi cualquier bolsillo clasemediero. La gama es tan amplia como hablar de teléfonos celulares, computadoras, reproductores de música, computadorcitas y computadorsotas, para todos los gustos, colores y sabores. Sin embargo casi siempre se pasa por alto que estos productos son consecuencia directa del círculo vicioso que empezó el día en que alguien tomó un trozo de carbón o machacó vegetales diversos para plasmar en piedra como pudo cazar una bestia para darle de comer a su familia o a sí mismo. Dicho círculo incluyó, además, episodios tan trascendentales como la revolución industrial o el abaratamiento de la tecnología para las grandes masas, o tan funestos como el uso de la tecnología y las masas para la muerte y la destrucción por medio del belicismo usado como satisfactor de unos cuantos bolsillos.

Hoy día, es evidente que la tecnología está jugando un papel preponderante en la sociedad; sólo hablar del hecho de que la misma permite el libre intercambio de ideas, pensamientos y expresiones entre personas o naciones, nos remite inmediatamente a creer ésta afirmación. Sin embargo, se ha tomado la tendencia de creer que la tecnología debe considerarse como un fin para lograr el medio y no a la inversa. Una computadora o una calculadora no poseen capacidad de raciocinio. El raciocinio, inevitablemente, va de la mano del ser humano en turno que la manipule. Punto.

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