El grito, medios, Felipe y la cultura del snob (Ensalada de posts)

23 09 2007

A principios de año subí al blog un artículo intitulado “La sociedad del Boletazo”, donde externaba, palabras más, palabras menos, mi modesta opinión acerca de la transformación de nuestra sociedad en meros objetos de consumo, llevando incluso a la prostitución de nosotros mismos como personas, quizás no de manera carnal, pero sí interna. ¿Qué pasa si le agregamos a este caldo de cultivo el autoengaño de “querer ser”?

 Como más de uno, me tocó ser testigo la semana pasada del tierno intento de la clase gobernante de simular que los enconos entre dos clases opuestas y coexistentes en una Plaza de la Constitución han pasado a mejor vida; Si pudiera definir el 15 y 16 de septiembre, tendría un adjetivo: vomitivo.

 Vomitivo por el hecho de que se borró de un plumazo (al menos en nuestros “libertarios” medios de comunicación) a la izquierda y a la derecha, a los que reconocen al “legítimo” y al “constitucional”, a pobres, ricos, millonarios y paupérrimos, amarillos y azules, PERO para satisfacer el ego de un presidente que disfraza a sus hijos (o a él mismo) de militares o de una mujer que cree que las niñas deben ser tan abnegadas como Barbie. Vaya, si ya tuvimos una Foxilandia, ¿podemos hablar del nacimiento de Calderón City?

 Pero no es así. Los intentos, de la izquierda y de la derecha mencionadas líneas arriba no han sido suficientes para contrarrestar no sólo estas diferencias, sino la voracidad de otros libertarios de marras, que con una mano esgrimen la supuesta extinción de una libertad de expresión que nunca se ha hecho presente del todo, mientras que con la otra defienden a capa y espada el jugoso negocio de la mediocracia (política mediocre de los medios).Sin duda, resulta iluso y bochornoso creer que Patricia Chapoy (pi eich di), Sergio Sarmiento o López Dóriga aka la pantera rosa tengan la autoridad (que no la moralidad) para hablar de “libertad de expresión” cuando suele ser medida con diferente vara.

 ¿Qué tienen en común estos dos acontecimientos con el encabezado de este post? Irremediablemente, la consigna de los grupos de poder parece hacer pensar que el modelo idóneo del mexicano promedio es ser alguien bien portado y “políticamente correcto”, esto es, la simulación y la hipocresía en su máxima expresión. Es común observar a personas que siguen un modelo de conducta ya no por convicción, sino por mero interés. Se finge la apariencia física, el credo, la ascendencia, la condición económica, las convicciones políticas…

 Y la clase gobernante suele ser un reflejo de ello. Desde los tradicionales estereotipos de “fealdad” y mal gusto que gracias al dinero, suelen comprar belleza y cultura, respectivamente, hasta el creer en algo sólo porque está de moda o para seguir un argumento de autoridad, pasando por argumentos tan retrogradas como satanizar al “raro”, al intelectual, al de izquierda o al “diferente”. Creo que no hace falta más explicación al respecto.

 Por lo tanto, en Calderón City, parece que estamos gobernados por la cultura del snob.

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Feliz no cumpleaños (seis y seis=24)

13 09 2007

Podrá sonar como una ironía- pensé justo cuando eran las seis de la mañana de mi día de no-cumpleaños número veinte y cuatro- pero el día en que debería estar más satisfecho que nunca sería, sin duda, un día como otros. Como el martes de oficina, el jueves de tráfico o el viernes de vodevil.

 Pero no, justamente es mi no-cumpleaños, 24 horas que se antojan como de alimento para el ego, de mañanitas, de regalos, homenajes hipócritas e insulsos en mi honor (¡ja!), tanto del que alguna vez me dio una palmada en la espalda como del que clavó un viperino puñal sobre ella. Cosas del género humano. Han pasado apenas doce horas y el Gólgota de la traición se ha encarnado en casi todos los primates que se hacen llamar mis amigos.

 El veinte y cuatro, número casi tan perfecto como el pi o algún otro divertimento matemático de esta especie. 24 horas tiene el día, 24 horas vivimos, pensamos, creemos, matamos células y a nosotros mismos (lentamente), alimentamos nuestra propia ataraxia y a nosotros mismos, consumimos nuestra vida y a nosotros mismos; 24 salvas de cañón, 24 expectativas, 24 oportunidades. Han sonado dieciocho disparos al aire y sí, todo sigue igual de inmutable que siempre. Si tuviera un brazo sobre el que llorar, quizás no sea el tuyo, amigo mío.

 Hora 23. Y por aquí sigue sin pasar nada. El doce de septiembre de mi no-cumpleaños número veint

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El post más corto

1 09 2007

Aunque no lo crean, efectivamente hoy tembló.En San Lázaro y en La Paz.

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Acróstico de un cupido falaz 1

15 08 2007

Atacas.

Mantienes.

Acechas.

Niegas.

Traicionas.

Encañonas.

¿Cuándo vas a jalar del gatillo de esta dulce ironía?

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74 o Los galimatías de un censo o Caldo de pollo para el INEGI

29 07 2007

Antes de continuar, pido una atenta disculpa a los lectores de este espacio por el breve receso de verano que se tomó este blog. Sí, ya se que debí escribir algo sobre el estrepitoso ¿fracaso? de la decepción nacional, la misma que se anunciaba sería tan peligrosa como los piratas del Caribe o los caballeros aztecas, ¿o por qué no ya entrados en gastos hablar del “coopelas o cuello” de Zhenli Ye Gon?.

Ahora el asunto que me ocupa en lo personal, y del que he decidido sacar varias reflexiones es sobre mi reciente incursión en el mundo laboral en un programa de INEGI conocido como el Censo Agropecuario; Sin duda muchos de nosotros habremos sido partícipes de los programas de esta institución, pero ahora con una pequeña diferencia: los datos ahora se comenzaron a recabar con una PDA. Y aquí es donde entro en escena.

Primero que nada, dentro de mis funciones como técnico informático municipal (título bastante macarrónico si consideramos que el reino de los bytes no es de este mundo) estaba el impartir una breve capacitación sobre el aparato de marras a las personas encargadas de levantar la información. Cabe señalar que el censo consta de dos etapas: una donde se recaban los datos del universo de trabajo (enumeración), concluida recientemente, y la segunda, que empieza en octubre, que es el censo estrictamente hablando.

Como era de esperarse, hubo de todo. Personas con vasta experiencia en estos menesteres pero que no pudieron con la PDA ni en tiempos extras, benjamines recién curtidos en las tareas de campo y de ciudad, que hicieron bien su trabajo con la misma, y por supuesto, interminables zacapelas entre su servidor y los educandos al respecto. Esta situación me hizo pensar: ¿de verdad el hombre podrá adaptarse por completo a la tecnología como herramienta cotidiana de trabajo? (que no de ocio)

Por supuesto, esta situación provocó que no todo saliera como se había esperado. Entre las imprecisiones cometidas producto de los atavismos respecto al aparato y la necedad de quienes porfiaban en inventar de nuevo el agua tibia, el resultado fue un pastiche de números que unos y otros trataban de cuadrar de la manera más coherente posible; ¿Resultado? Una pequeña zacapela de un servidor con alguien que no se había tomado la molestia de leer una nota incrustada en un archivo que le mandé al respecto. No hard feelings. (Ugalde dixit)

Para concluir este post que debió de salir hace una semana, y que circunstancias ajenas a su servidor han retrasado su salida hasta el día de hoy, quiero ¿presumir? que me ratificaron en el programa (el contrato se me vencía el martes), y, por si fuera poco, vamos a tener que lidiar de nuevo con la PDA para la segunda etapa del proceso. Así que aun queda tela de donde cortar. Por lo pronto, me despido con la siguiente cita de un servidor. Y espero no atrasarme más con el blog.

¿Saben qué?- dije en una ocasión- creo que de todo esto voy a hacer un libro. Y ya tengo el título: Caldo de pollo para el INEGI.

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73 o ¿Qué es la tecnología?

8 07 2007

En meses pasados, hablaba de la necesidad de impulsar en los profesionales de la informática una nueva cultura respecto a la tecnología y sus implicaciones en el quehacer cotidiano de la humanidad. El presente post retoma esta idea y además, dicho sea de paso, abre el ciclo para Deus ex machina, otro de los proyectos quijotescos del autor.

¿A partir de qué momento el hombre descubrió en sí mismo la capacidad de transformar su entorno? Si nos remitimos al punto de vista meramente antropológico, el círculo vicioso que empezó desde las primeras evidencias de escritura, y continua hasta hoy día con Internet y las nuevas posibilidades que se abren, empezó a formarse a partir del momento en que entra en escena la capacidad de raciocinio del homo sapiens y sus antecesores. A raíz de la misma, pudieron echar raíces diversos conocimientos que formaron el caldo de cultivo de lo que actualmente conocemos como ciencia, cuya aplicación inmediata permitió el surgimiento de ideas, creencias, objetos, idiosincrasias, metodologías… y tecnología.

Actualmente la palabra tecnología suele remitirnos erróneamente a objetos pequeños, de gran capacidad de “memoria” y asequibles a casi cualquier bolsillo clasemediero. La gama es tan amplia como hablar de teléfonos celulares, computadoras, reproductores de música, computadorcitas y computadorsotas, para todos los gustos, colores y sabores. Sin embargo casi siempre se pasa por alto que estos productos son consecuencia directa del círculo vicioso que empezó el día en que alguien tomó un trozo de carbón o machacó vegetales diversos para plasmar en piedra como pudo cazar una bestia para darle de comer a su familia o a sí mismo. Dicho círculo incluyó, además, episodios tan trascendentales como la revolución industrial o el abaratamiento de la tecnología para las grandes masas, o tan funestos como el uso de la tecnología y las masas para la muerte y la destrucción por medio del belicismo usado como satisfactor de unos cuantos bolsillos.

Hoy día, es evidente que la tecnología está jugando un papel preponderante en la sociedad; sólo hablar del hecho de que la misma permite el libre intercambio de ideas, pensamientos y expresiones entre personas o naciones, nos remite inmediatamente a creer ésta afirmación. Sin embargo, se ha tomado la tendencia de creer que la tecnología debe considerarse como un fin para lograr el medio y no a la inversa. Una computadora o una calculadora no poseen capacidad de raciocinio. El raciocinio, inevitablemente, va de la mano del ser humano en turno que la manipule. Punto.

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72 o INRI

1 07 2007

Tómese como ficción, y si se puede, acompáñelo con leche.

-Algún día- pensaba él encerrado en su celda de 4 veces 4, que en su justa dimensión no son necesariamente diez y seis- Algún día saldré y los derrotaré, fariseos de pacotilla- gritó después, ante la mirada atónita de los encargados de aquel monástico lugar, regenteado, valga la ironía, por médicos y enfermeros egresados de la facultad de medicina de la universidad marista de la ciudad. Y digo ironía si consideramos que él, al que tenían encerrado y diagnosticado como loco, era el mismísimo Jesucristo en persona.

Pero no imaginemos a nuestro nazareno con cabello largo, mirada profunda y barbado. Este Jesús era un hombre moreno, como de unos sesenta años aproximadamente, cabello cano, 1.65 de estatura, 53 kilogramos de peso, y tan magro que daría envidia a la más reputada modelo profesional. Esto según datos del sanatorio de marras donde estaba, ni más ni menos, que Jesús de Nazaret en persona. La ironía era mayor, si consideramos que, por órdenes de alguien de “arriba”, Jesús debía morir.

-Levántate, carajo- ordenaba uno de los tozudos enfermeros al esperpento que, asustado, seguía defendiendo su divina providencia al grito de “¡No me maten! ¡Soy el Mesías!”. Sin hacer caso a sus gritos, el desdichado hombre fue sacado casi a rastras hasta el patio del sanatorio, de donde fue conducido hasta una destartalada ambulancia. En el camino, oh coincidencia, se detuvo ni más ni menos que tres veces, si nos remitimos a la tradición bíblica que da fe de los hechos que protagonizara este personaje hace poco más de dos mil años.

Dos horas más tarde, la ambulancia atravesaba un tortuoso camino que conduciría, kilómetros más tarde, a un cerro semidesnudo. El Gólgota perfecto. A nuestro Cristo no lo azotaron ni le pusieron una corona de espinas ni le atravesaron con una lanza su costado, reiterando lo dicho por los sagrados textos. Sólo se limitaron a bajarlo a empellones al suelo. Apuntándole con una pistola calibre 33, el conductor de la ambulancia sólo dijo:

– Perdóname, padre mío, sólo quiero evitarte el escarnio. Sé que tú eres Jesús. Lo supe desde el momento en que comencé a tratarte, cuando me decías que no eras hijo de Dios, sino alguien, simplemente alguien que lo adoptó del antiguo testamento para hacer más valedero su mensaje.

– Contra todo lo que tenían en su momento los fariseos, que eran a su vez la autoridad, que lavaban en aguas de hipocresía su rectitud- respondió el hombre. ¿Vas a matarme aunque crees en mí?

El conductor de la ambulancia soltó en ese momento la pistola, que hizo un ruido seco cuando se estrelló contra el suelo. No tenía el estomago suficiente para acabar con la vida del hombre que, en cierta manera, le había cambiado la vida; pero para su sorpresa, el nazareno tomó el arma y apuntándola hacia la sien dijo:

– Hijo, tú sabes según la Biblia que yo morí para expiar los pecados de la humanidad. No fue así. Le quise dar una lección a esos fariseos, a los que ahora me adoran a pesar de que bajo el escudo de mi padre adoptivo toleran la pederastia y la corrupción, la traición y la deshonra, la doble moral y la impunidad. Muero porque me doy cuenta de que han pasado dos mil años y todo sigue igual que siempre.

– Pero, Padre- si tal titulo tiene cabida en este apartado- tú sabes que esto es posible. Podemos cambiar esta realidad. He cambiado de opinión, no debes morir. Nos eres tan indispensable para ello- comenzó a gimotear. Por favor, Jesús, no dispares.

– No te preocupes, hijo mío. Recuerda que todo lo que te dije fue para que difundieras la palabra; para mi fuiste como una especie de apóstol. ¿Recuerdas aquellas noches en las que te enseñé todo lo que sabes? Ahora delego la responsabilidad en ti. Por mi parte, creo que ya no soy tan indispensable e hice todo lo que tenía que hacer: depositar la semilla en ti. He perdido. Kaput.

Dicho esto tiró del gatillo.

Días después, despertaba bañado en sudor. Por un momento creí soñar que tenía una conversación con el mismísimo Jesucristo, que era un anciano de sesenta años que estaba internado en un manicomio por creerse el Mesías Salvador. Que él me enseñaba una versión alternativa de lo que eran las enseñanzas de la Biblia, que me recalcaba que debíamos de amarnos los unos a los otros, que teníamos que acabar con la hipocresía predominante, que su imagen y semejanza era mucho más que un retablo de alguien crucificado en tiempos de Poncio Pilatos, que él era enseñanza, determinación, voluntad, espíritu, unidad. Que alguien me había ordenado abandonarlo en campo abierto para acabar con su vida, cosa que finalmente no hice, pero a final de cuentas, él, creyéndose derrotado, acabo suicidándose. ¡Por favor, si ni siquiera voy a misa!- reí.

La prensa amarilla y de todos colores rezaba, literalmente rezaba: “Cristo estuvo entre nosotros y lo dejamos escapar”. Mientras tanto, afuera una ambulancia propiedad del sanatorio San Vicente de Paul me aguardaba a la puerta. Yo tintineaba las llaves en mi mano. Hay que atender al anciano de la habitación 77, el de 1.65 m, el mismo que se cree el nazareno.

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