Nos mudamos…

22 12 2007

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Unico (Post-it para el alma)

31 10 2007

He vuelto. A diferencia de los clásicos, no estaba ni muerto ni de parranda, amen de otros aforismos igual de anacrónicos en el sendero humano de las memorias. Voy a exponer breve y sucintamente los motivos que me retiraron más de un mes de este espacio.
 
Si se ha leído el blog con regularidad, pudieron dar fe de un acontecimiento que, quizás no haya pasado a mayores en realidad, pero me ha dado una valiosa lección: no esperes poner la otra mejilla a sabiendas que vas a recibir un gancho al hígado. Puesto que nunca es bueno escribir con tanta ponzoña y dolor en la sangre y el espíritu, dejé este espacio esperando que se calmaran las aguas en mi entorno (el laboral particularmente), cosa que finalmente así ocurrió.

 Ya no voy a entrar en más detalles al respecto. Por fortuna, he encontrado en mis fieles amigos llamados letras (si el perro es el mejor amigo del hombre carnal, las letras deben serlo de la psique del mismo) algo de consuelo en este valle de lágrimas, citando a las fórmulas propias del ora pro nobis.

 Para desestresarme un poco, he tomado una rutina: tomar el primer objeto susceptible de ser escrito en su superficie y escribo; impelido por una fuerza misteriosa (la misma que debió sentir Julián Carax en La sombra del viento), brotan como por arte de magia ideas, que luego se traducen en pequeños retazos. Retazos de post-it que vuelan impolutos en el cielo viciado de una oficina de treinta metros cuadrados, esperando ser libres.

Y tengo fe en que algún día lo conseguirán.

 Otro post más desde las costas de la Península Barataria.





El grito, medios, Felipe y la cultura del snob (Ensalada de posts)

23 09 2007

A principios de año subí al blog un artículo intitulado “La sociedad del Boletazo”, donde externaba, palabras más, palabras menos, mi modesta opinión acerca de la transformación de nuestra sociedad en meros objetos de consumo, llevando incluso a la prostitución de nosotros mismos como personas, quizás no de manera carnal, pero sí interna. ¿Qué pasa si le agregamos a este caldo de cultivo el autoengaño de “querer ser”?

 Como más de uno, me tocó ser testigo la semana pasada del tierno intento de la clase gobernante de simular que los enconos entre dos clases opuestas y coexistentes en una Plaza de la Constitución han pasado a mejor vida; Si pudiera definir el 15 y 16 de septiembre, tendría un adjetivo: vomitivo.

 Vomitivo por el hecho de que se borró de un plumazo (al menos en nuestros “libertarios” medios de comunicación) a la izquierda y a la derecha, a los que reconocen al “legítimo” y al “constitucional”, a pobres, ricos, millonarios y paupérrimos, amarillos y azules, PERO para satisfacer el ego de un presidente que disfraza a sus hijos (o a él mismo) de militares o de una mujer que cree que las niñas deben ser tan abnegadas como Barbie. Vaya, si ya tuvimos una Foxilandia, ¿podemos hablar del nacimiento de Calderón City?

 Pero no es así. Los intentos, de la izquierda y de la derecha mencionadas líneas arriba no han sido suficientes para contrarrestar no sólo estas diferencias, sino la voracidad de otros libertarios de marras, que con una mano esgrimen la supuesta extinción de una libertad de expresión que nunca se ha hecho presente del todo, mientras que con la otra defienden a capa y espada el jugoso negocio de la mediocracia (política mediocre de los medios).Sin duda, resulta iluso y bochornoso creer que Patricia Chapoy (pi eich di), Sergio Sarmiento o López Dóriga aka la pantera rosa tengan la autoridad (que no la moralidad) para hablar de “libertad de expresión” cuando suele ser medida con diferente vara.

 ¿Qué tienen en común estos dos acontecimientos con el encabezado de este post? Irremediablemente, la consigna de los grupos de poder parece hacer pensar que el modelo idóneo del mexicano promedio es ser alguien bien portado y “políticamente correcto”, esto es, la simulación y la hipocresía en su máxima expresión. Es común observar a personas que siguen un modelo de conducta ya no por convicción, sino por mero interés. Se finge la apariencia física, el credo, la ascendencia, la condición económica, las convicciones políticas…

 Y la clase gobernante suele ser un reflejo de ello. Desde los tradicionales estereotipos de “fealdad” y mal gusto que gracias al dinero, suelen comprar belleza y cultura, respectivamente, hasta el creer en algo sólo porque está de moda o para seguir un argumento de autoridad, pasando por argumentos tan retrogradas como satanizar al “raro”, al intelectual, al de izquierda o al “diferente”. Creo que no hace falta más explicación al respecto.

 Por lo tanto, en Calderón City, parece que estamos gobernados por la cultura del snob.

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Feliz no cumpleaños (seis y seis=24)

13 09 2007

Podrá sonar como una ironía- pensé justo cuando eran las seis de la mañana de mi día de no-cumpleaños número veinte y cuatro- pero el día en que debería estar más satisfecho que nunca sería, sin duda, un día como otros. Como el martes de oficina, el jueves de tráfico o el viernes de vodevil.

 Pero no, justamente es mi no-cumpleaños, 24 horas que se antojan como de alimento para el ego, de mañanitas, de regalos, homenajes hipócritas e insulsos en mi honor (¡ja!), tanto del que alguna vez me dio una palmada en la espalda como del que clavó un viperino puñal sobre ella. Cosas del género humano. Han pasado apenas doce horas y el Gólgota de la traición se ha encarnado en casi todos los primates que se hacen llamar mis amigos.

 El veinte y cuatro, número casi tan perfecto como el pi o algún otro divertimento matemático de esta especie. 24 horas tiene el día, 24 horas vivimos, pensamos, creemos, matamos células y a nosotros mismos (lentamente), alimentamos nuestra propia ataraxia y a nosotros mismos, consumimos nuestra vida y a nosotros mismos; 24 salvas de cañón, 24 expectativas, 24 oportunidades. Han sonado dieciocho disparos al aire y sí, todo sigue igual de inmutable que siempre. Si tuviera un brazo sobre el que llorar, quizás no sea el tuyo, amigo mío.

 Hora 23. Y por aquí sigue sin pasar nada. El doce de septiembre de mi no-cumpleaños número veint

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El post más corto

1 09 2007

Aunque no lo crean, efectivamente hoy tembló.En San Lázaro y en La Paz.

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¿Sentencia de muerte?

20 08 2007

 En fechas recientes, el mito de la democracia perfecta en México, la que era alabada por los cantores de las glorias de la revolución, está más débil que nunca. Quizás no en peligro de ser desterrada como una alternativa de gobierno, como sugeriría el título de este post, pero si bastante golpeada. El debate comienza a cobrar mayor vigencia: ¿los partidos políticos han muerto como alternativa de organización ciudadana y representación popular dentro de la cosa pública?

 Dos ejemplos contrastantes han dominado el panorama político-electoral a últimas fechas. El norte y el sur, el alfa y la omega, Baja California y Oaxaca. Mientras en un lado las alternativas electorales eran para el ciudadano de a pie como para taparse las narices a la hora de ir a votar, en otro lugar, a miles de kilómetros, simplemente, citando a Saramago, no murió nadie. Ni Ulises Ruiz, ni Calderón, ni la APPO, ni AMLO, ni otros tantos actores, pudieron alentar la participación electoral.

 Sin embargo lo más grave no fue el aparente triunfo de la apatía y el abstencionismo, sino el hecho de que las plataformas políticas parecen no satisfacer las demandas que una sociedad democrática exige, ante el maquiavelismo de unos y la genuflexión de otros. Lo mismo da si nos gobierna un Mesías (tropical o no) que un espécimen digno de Alicia en el país de las maravillas (no la de Lewis Carroll, sino la que escribió un Nóbel colombiano) o un excéntrico que gusta de los chalecos de pene de burro. Las propuestas, ideas, plataformas y acciones parecen haber pasado al basurero de las buenas costumbres para dar lugar a la calumnia, al “tú eres un peligro para México”, al tirar la piedra y esconder la mano, a la retórica simplona del conformismo político del “uno de tres”, tan en boga el año pasado.

 Quizás parezca que no he descubierto el hilo negro o inventado el agua tibia. Lo admito y sé que se han escrito ríos de tinta al respecto. Vienen unos y se van otros más, pero la problemática sigue, pero ¿quién es el verdadero culpable? ¿La ciudadanía? ¿Los partidos? ¿La clase gobernante? ¿Los medios? ¿La oposición? ¿Las instituciones? ¿El clero? ¿Los empresarios?; en lo personal, lo atribuyo a la falta de visión y honestidad de todos los actores mencionados anteriormente, desde el empleado de gobierno que hace sus negocios ilícitos “por debajo del agua” hasta el gobernante que en un ataque de ego reitera que él es el que manda, pero con una convicción digna de un hombre que ve una alcachofa, pasando por otros tantos que buscan en el río revuelto sacar su ganancia de pescadores: la cúpula eclesiástica que busca, irónicamente, expiar sus culpas divinas mediante complejas redes de complicidad, los empresarios que buscan pagar menos y ganar (y evadir) más, los delincuentes de cuello blanco y conciencia negra, los medios que nos venden el soma de que todo va de maravilla, los (ex)presidentes que siguen sangrando al erario amén a sus días de gloria, la derecha explotadora, la izquierda sumisa, el centro inexistente… et al.

 La democracia, señores, no basta con ir cada tres o cada seis años a las urnas y sacrificar tres minutos de nuestra existencia en marcar una papeleta con nombres y logotipos que en realidad no nos dicen nada. No es ir a solicitar un documento de identificación que solo le va a servir al joven promedio para las francachelas en el “antro” de su preferencia. Mucho menos es imponer en la ciudadanía, a costa de lo que sea, el dogma de que somos los más capaces en el municipio, el estado, el país o en la enésima galaxia; la democracia es, construir con hechos y congruencia, sobre todo mucha congruencia con nosotros mismos, un camino común y homogéneo para que el barco que llamamos México llegue a buen puerto. Como colofón, huelga mencionar que alguna vez leí que hace algunos años la portada de la revista Time rezaba la frase ¿Ha muerto Dios? Espero nunca ver, en alguna publicación, la misma pregunta, pero relativa a la democracia. 

Viva México y feliz primer aniversario de este guiñapo de bytes que suelo llamar blog.

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Acróstico de un cupido falaz 1

15 08 2007

Atacas.

Mantienes.

Acechas.

Niegas.

Traicionas.

Encañonas.

¿Cuándo vas a jalar del gatillo de esta dulce ironía?

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